Sobre la maternidad, el arte y lo que aprendemos de los niños cuando dejamos de querer controlarlo todo.
Lo esencial
Yo ya pintaba antes de ser mamá, pero todo cambió cuando nació Santiago. Él fue quien me enseñó a ser artista: a crear sin miedo, sin la necesidad de controlar el resultado, dentro del caos de la vida real.
Este artículo cuenta cómo la maternidad transformó mi pintura, por qué los niños son los mejores maestros creativos y cómo de esa mezcla nació I LafiU Kids: una marca de cuadros infantiles fine art inspirados en El Principito, hecha por una mamá-artista para otras familias que quieren sembrar arte temprano.
Yo ya pintaba antes de ser mamá, pero todo cambió cuando nació Santiago.
Él fue quien me enseñó a ser artista.
No desde la técnica, ni desde la disciplina, sino desde algo más esencial: me enseñó a crear sin miedo, sin barreras, sin esa necesidad de controlar todo. Despertó una parte de mí que estaba ahí, pero que no me estaba permitiendo expresar.
De perfeccionista en recuperación a pintora en libertad
Antes de Santiago, yo era muy rígida en mi pintura. Siempre digo que soy una "perfeccionista en recuperación". Mis primeras pinturas eran más controladas, más realistas, tratando de representar lo que veía afuera. Cada decisión era pensada. Cada trazo, calculado. Cada cuadro, una pequeña batalla por hacerlo "bien".
Pero con su llegada algo se abrió adentro. El corazón. La forma de ver. La forma de crear.
Se multiplicaron los colores. Mi pintura se volvió más fluida. El proceso se transformó en una forma de juego, de disfrute. Empecé a permitir el error. A dejar que un trazo equivocado se quedara y se convirtiera en otra cosa. A renunciar a la imagen mental que tenía de lo que iba a quedar al final.
Y también apareció el caos.
Porque la maternidad no te da horas largas de silencio. Te llena el día de interrupciones. Muchas. Y en algún momento tuve que dejar de resistirme a eso.
Aprendí a crear dentro del caos: con un niño jugando, una perra ladrando, una empresa por dirigir y una práctica artística por sostener.
Dejar de separar: el día que entendí que todo era lo mismo
Dejé de separar mis roles como artista, emprendedora y mamá, y empecé a vivirlos como uno solo.
Esto suena más sencillo de lo que es. Durante años intenté lo opuesto. Tener "horario de estudio". Tener "espacio personal". Compartimentar el tiempo creativo del tiempo de mamá. Y nunca funcionó. Porque el bebé lloraba justo cuando estaba arrancando un cuadro. Porque la inspiración llegaba justo cuando había que hacer algo de la casa. Porque las dos identidades —artista, mamá— compitieron por el mismo cuerpo durante los primeros meses, y siempre alguna salía perdiendo.
Hasta que entendí que no eran dos identidades. Era una sola.
Hay una idea preciosa de Donald Winnicott, pediatra y psicoanalista británico, que durante años pensó sobre maternidad y creatividad. Winnicott habló del "espacio potencial": una zona intermedia entre el yo y el mundo, donde el juego y la creatividad ocurren, y donde el niño aprende a estar consigo mismo y con el otro a la vez. Para Winnicott, la madre suficientemente buena no es la perfecta. Es la que crea ese espacio donde el niño puede jugar, equivocarse, explorar. Y, al hacerlo, la madre también lo crea para sí misma.
Cuando leí eso, entendí lo que ya estaba viviendo sin nombrar.
"La maternidad no me alejó del arte. Me reveló que el arte y la maternidad eran el mismo gesto: sostener un espacio donde algo nuevo pueda aparecer."

Santiago, mi co-pintor
Santiago creció entre mi estudio y mi oficina, compartiendo todos mis procesos.
Pintaba conmigo. Metía sus manos en los cuadros. Opinaba. Le ponía nombres a mis cuadros con esa libertad que solo tienen los niños. "Mami, este se llama Planeta de Helado". "Este es la flor que viaja sola". "Este es cuando el sol se durmió".
Algunos de esos nombres se quedaron. Otros me acompañaron en las piezas finales sin que él lo supiera.
Se volvió parte de todo. Y eso cambió mi relación con el tiempo, con el trabajo, con la vida.
Hay una investigación que me parece preciosa al respecto. La psicóloga Anita Woolfolk, en sus estudios sobre desarrollo cognitivo, ha documentado cómo los niños que crecen viendo a sus padres realizar trabajo creativo desarrollan vocabularios más amplios sobre proceso, error y mejora. No solo aprenden técnicas; aprenden la metáfora del proceso creativo: que las cosas no salen perfectas a la primera, que hay que insistir, que el error es información, no fracaso. Esa metáfora les sirve después en matemáticas, en deporte, en relaciones, en todo.
Santiago tiene hoy ese vocabulario. Cuando se le borra algo en su tarea, no se frustra: dice "voy a empezar otra vez". Cuando algo no sale, lo intenta de otra forma. Lo aprendió viéndome a mí.
Las caminatas eternas
Hay momentos que se me quedaron muy grabados.
Como nuestras caminatas. Lo que debía ser un trayecto de 20 minutos se convertía en una hora, porque él se detenía en cada esquina a mirar una flor, a contarme algo, a observar lo que yo pasaba de largo.
Y poco a poco dejé de apurarlo. Empecé a disfrutarlo.
Esas conversaciones, esos momentos simples, se volvieron de los más importantes de mi vida. Incluso hoy, cuando lo recojo del bus del colegio y caminamos juntos, es donde aparecen las conversaciones más profundas.
Y ahí entendí algo que hoy tengo muy presente: los niños no aprenden solo de lo que les decimos, aprenden de cómo vivimos. De lo que ven todos los días. De cómo enfrentamos la vida, de cómo elegimos, de cómo nos sostenemos en lo que amamos.
Esa es exactamente la idea que Albert Bandura llevaba décadas demostrando empíricamente: los niños son aprendices observacionales, y el modelo que tienen en casa es probablemente el más influyente que tendrán nunca. Mi mamá me lo enseñó pintando. Yo se lo estoy enseñando a Santiago haciendo lo mismo. Y, con suerte, él se lo enseñará a su hija o hijo algún día.
Las flores que viajan sin saber a dónde van
Mi trabajo también habla de eso: de movimiento, de transición, de lo que dejamos en el mundo.
Lo veo incluso en las flores que pinto. Cuando soplamos sus semillas y viajan sin saber a dónde van a llegar.
Así somos nosotros también. Una mezcla de sueños, de encuentros, de caminos que se cruzan y construyen algo que no estaba planeado. Así nació I LafiU Kids. Así se construyen muchas cosas en la vida.
Y eso es lo que intento enseñarle a Santiago. A soñar en grande. A soltar sus sueños al viento y confiar en que van a encontrar su lugar.
Lo que se construye soltando
Cuadros que celebran lo que apenas comienza
Cuando un niño llega a una familia, todo cambia: la rutina, las prioridades, la luz que entra a la casa. Estos cuadros del Principito y los cuadros personalizados de I LafiU Kids están hechos para celebrar ese tránsito. Cada pieza es fine art en lienzo premium, con marco blanco de textura suave, lista para colgar:
La intensidad latina y por qué pinto como pinto
También hay algo de mis raíces en todo esto.
En el color, en la intensidad, en esa conexión con la naturaleza que tenemos en Colombia. Alguna vez escuché una frase que me encanta: "soy demasiado latina para usar beige". Y siento que eso resume muy bien mi forma de pintar.
No es solo una preferencia estética. Es identidad. Cuando uno crece rodeado del verde de los Andes, del azul caribe, de las flores que estallan en colores que en Europa simplemente no existen, hay una paleta interior que se va formando. Cuando empiezo un cuadro y elijo los colores, no estoy decidiendo desde cero. Estoy convocando algo que ya estaba.
Esa intensidad se la dejo a los niños. Porque pienso mucho en lo que están viendo cada día. Si su pared tiene colores apagados, su mundo se va a sentir apagado. Si tiene colores que vibran, su mundo va a vibrar también. La pedagogía Reggio Emilia, una de las referencias mundiales en educación infantil, considera la dimensión estética del entorno una parte central del desarrollo del niño. No decoración. Educación.
"Mi mamá es una artista famosa"
Hace unos meses, en el colegio, le preguntaron a Santiago si conocía a algún artista famoso.
Levantó la mano y dijo: "mi mamá".
Y cuando me lo contó, lloré.
No por la palabra "famosa", sino por lo que significa. Por la manera en cómo me ve. Por su manera de creer en mí, incluso más de lo que yo a veces lo hago.
Él es mi mayor inspiración.
Y si algún día mira hacia atrás, lo que más deseo es que recuerde esto: que vio a su mamá elegir su camino, sostenerlo en el tiempo, seguir creando a pesar de todo. No un camino perfecto. No necesariamente el más fácil. Pero sí el más real.
Lo que la maternidad me enseñó (y se volvió método)
Si tuviera que resumir lo que cambió en mí como artista por ser mamá, serían cuatro cosas concretas:
Uno: bajar la rigidez. Ningún cuadro queda como yo lo había imaginado al inicio, y eso es bueno. Aprendí a confiar en lo que aparece durante el proceso más que en lo que tenía pensado al empezar. Esto no es solo aplicable al arte: aplica a casi todo. Las cosas buenas que me han pasado en la vida, y los proyectos que más me importan, no se parecen al plan original.
Dos: trabajar con interrupciones. Antes pensaba que no podía pintar si no tenía cuatro horas seguidas. Hoy pinto en los huecos entre interrupciones y los cuadros salen igual de buenos. La condición no era el tiempo continuo. Era estar disponible para entrar en el trabajo cada vez que volvía a estar libre. Eso es una habilidad que se entrena.
Tres: dejar entrar al otro. Tener a Santiago metiendo manos en mis cuadros me asustaba al inicio. Hoy entiendo que esa permeabilidad es lo que mantiene el trabajo vivo. Si lo cierro demasiado, se seca. Si lo dejo respirar, crece.
Cuatro: confiar en el tiempo. Algunos cuadros me llevan semanas. Algunas series me han llevado años. La maternidad me enseñó que las cosas importantes no se aceleran. Crecen a su ritmo. Y uno acompaña.
Y de eso nació I LafiU Kids
Cuando mi socio Ricardo Díaz y yo decidimos crear I LafiU Kids, llevábamos años hablando de qué sería buena idea hacer juntos. La marca terminó siendo, en muchos sentidos, un destilado de todo esto.
Cuadros para niños, sí. Pero pensados desde una mirada de mamá-artista. Hechos con la intuición de que un cuadro infantil no es solo un objeto bonito en una pared. Es un compañero silencioso de la infancia. Y por eso merece ser tratado como arte, no como mercancía. Por eso son fine art, por eso vienen de pinturas originales, por eso están pensados para durar décadas.
Si mi mamá me enseñó que el arte se cultiva todos los días, Santiago me enseñó que el arte se vive. Las dos lecciones están en cada pieza que sale del estudio.
Lo que querría decirle a otra mamá creativa hoy
Si llegaste a este artículo y eres mamá artista, escritora, diseñadora, fotógrafa, costurera, repostera, lo que sea —si haces algo con tus manos o con tu cabeza que requiere espacio mental—, quiero decirte tres cosas:
Primero: el caos no es enemigo del trabajo creativo. Es su nuevo escenario. Te va a costar al inicio aceptarlo. Después se vuelve normal. Después, incluso, se vuelve fértil.
Segundo: tus hijos son tus colaboradores, no tus obstáculos. Si los dejas entrar a tu mundo creativo, ellos te van a regalar cosas que no se te habrían ocurrido solas. La pregunta no es cómo apartarlos del trabajo. Es cómo invitarlos.
Tercero: lo que hagas hoy se va a multiplicar mañana. Tus hijos están aprendiendo, viéndote, mucho más de lo que crees. La constancia con la que sostengas tu trabajo va a quedar grabada en ellos. Aunque no entiendan exactamente qué haces. Aunque no parezca que les importa. Va a quedar.
Y tal vez de eso se trata ser papás.
De vivir, crear y amar en medio de todo. No cuando todo esté resuelto. Sino ahora, en el caos, en lo cotidiano, en lo que sí está pasando.
¿Quieres una pieza única para celebrar a tu hijo?
Los cuadros personalizados de I LafiU Kids permiten incluir el nombre, la fecha de nacimiento y otros detalles del niño, convirtiendo cada pieza en un recuerdo que crece con él. Trabajamos en directo con la familia hasta que el resultado se sienta perfecto.
Ver cuadros personalizadosPreguntas frecuentes
¿Cómo combinar maternidad y trabajo creativo sin enloquecer?
El cambio más importante es dejar de buscar bloques largos de tiempo continuo y aprender a entrar y salir del trabajo en sesiones cortas. También ayuda dejar de separar las identidades de "mamá" y "creadora": cuando se viven como una sola, las interrupciones dejan de sentirse como conflicto. Donald Winnicott describió este "espacio potencial" donde la creatividad y el cuidado pueden coexistir.
¿Por qué los hijos de artistas suelen ser creativos?
Por aprendizaje vicario. La teoría del aprendizaje social de Albert Bandura demostró que los niños imitan los comportamientos que observan en adultos significativos. Crecer viendo a un papá o mamá que crea regularmente normaliza el acto creativo y forma vocabulario sobre proceso, error y persistencia, que luego sirve en todas las áreas de la vida.
¿Sylvia Barrero pinta sus cuadros a mano?
Sí. Cada pieza de la colección I LafiU Kids parte de una pintura original en acrílico hecha a mano por Sylvia. De ese original se digitaliza en alta resolución y se reproduce en lienzo fine art premium. Las pinturas originales también están disponibles a la venta en formatos de 20×20 cm o 30×30 cm.
¿Sirve un cuadro personalizado como regalo para una mamá primeriza?
Es uno de los regalos más pedidos. Los cuadros personalizados de I LafiU Kids permiten incluir el nombre del bebé, la fecha y la hora de nacimiento, peso y otros detalles, convirtiéndolos en un recuerdo único que crece con el niño. Vienen empacados como regalo y se pueden enviar a Colombia (8-10 días) o internacional (10-15 días).
¿Qué hago si quiero animar a mi hijo a crear pero yo no me considero creativa?
No hace falta ser artista para criar a un niño creativo. Lo que importa es el ambiente: tener materiales al alcance, valorar verbalmente lo que el niño produce sin corregirlo, exponerlo a obras de arte de calidad en su entorno (libros ilustrados, cuadros en su cuarto), y permitirle equivocarse sin juicio. La creatividad se cultiva con permiso, no con instrucción.
- Winnicott, D. W. (1971). Playing and Reality. Sobre el espacio potencial y la madre suficientemente buena: Psychology Today — Donald Winnicott.
- Bandura, A. (1977). Social Learning Theory: Simply Psychology — Bandura.
- Vecchi, V. (2013). Arte y creatividad en Reggio Emilia. Ediciones Morata: edmorata.es.
- American Psychological Association. Parenting and child development: apa.org/topics/parenting.
