Ir directamente al contenido

Ingresa a tu cuenta!

Escribe tu usuario y contraseña

Una semilla cultivada con amor: la historia detrás de I LafiU Kids - ILafiU
07,May 2026

Una semilla cultivada con amor: la historia detrás de I LafiU Kids

Sobre el arte, la familia y lo que se sigue sembrando — contado por Sylvia Barrero, co-fundadora.

SB
Co-fundadora y artista — I LafiU Kids ·

Lo esencial

I LafiU Kids nació de una idea sencilla: que el arte deje de sentirse lejano y vuelva a ser cotidiano en la vida de los niños. Es una marca colombiana de cuadros infantiles fine art, fundada por Sylvia Barrero y Ricardo Díaz, especializada en obras inspiradas en El Principito y piezas personalizadas para nacimientos, bautizos y cumpleaños.

Más que decoración, son recuerdos diseñados con intención para acompañar la infancia. Lleva 12 años en el mercado, ha aparecido en medios como La República, Discovery Home & Health y Shark Tank Colombia, y tiene 4.9 estrellas en Trustpilot con más de 127 reseñas verificadas.

Hay cosas que uno decide construir.

Y hay otras que, cuando las miras con calma, entiendes que han venido creciendo desde hace mucho tiempo.

I LafiU Kids es una de esas.

No nació como una idea de negocio, ni como algo que un día nos sentamos a planear. Es el resultado de algo que lleva años sembrándose, casi sin darnos cuenta. Y por eso, cuando alguien me pregunta cómo empezó la marca, nunca puedo responder con una fecha. Tengo que devolverme mucho más atrás. A una infancia. A una mamá. A una manera de mirar el mundo que se me quedó pegada antes de tener palabras para nombrarla.

Lo que se hereda sin nombrarlo

Crecí viendo a mi mamá montar sus propios proyectos desde casa, enseñar, crear espacios donde otros podían acercarse al arte sin miedo. En ese momento nadie hablaba de emprendimiento, pero eso era exactamente lo que estaba haciendo. Estaba creando algo propio. Y al mismo tiempo, estaba abriendo camino para otros.

Niños que llegaban a sus clases y encontraban un lugar donde podían pintar, explorar, equivocarse, intentar de nuevo. Un lugar donde la creatividad no se juzgaba, se acompañaba. La vi durante dos décadas enseñar a cientos de niños de Colombia a pintar sobre madera, sobre lienzo, sobre lo que se le ocurriera. Muchos la veían como una abuela, otros como una segunda mamá, porque lo que ella ofrecía iba mucho más allá de una clase. Era presencia, paciencia y constancia. Esa historia la conté con más detalle en otro artículo: la abuela artista que inspiró a muchos niños.

Yo crecí ahí. Y sin darme cuenta, esa forma de vivir el arte se quedó conmigo.

Después vino mi propio camino: la Universidad de los Andes, la formación en diseño industrial, el viaje hacia Artrade Latinoamérica, mis decisiones, mis proyectos, mi vida como artista y como emprendedora. Pero siempre hubo algo constante: la certeza de que el arte no es algo lejano, ni exclusivo, ni complicado. Es algo que se puede vivir. Y que hoy puedo compartir.

Hay un concepto en psicología que me sirve para explicar esto. Albert Bandura, psicólogo de la Universidad de Stanford, formuló la teoría del aprendizaje social: la idea de que los niños no aprenden solo de lo que se les dice, sino —y sobre todo— de lo que ven hacer a las personas significativas a su alrededor. Bandura demostró que el modelado, la observación y la imitación son centrales en el desarrollo del comportamiento humano. Yo no necesité que mi mamá me sentara y me dijera "el arte es importante". Lo aprendí viéndola pintar, viéndola enseñar, viéndola levantarse cada mañana a sostener un proyecto que era suyo.

"El arte puede formar parte de una familia. Pero con el tiempo entendí que eso que yo había vivido no era tan común."

Lo que el arte le hace a un niño (y por qué importa)

Cuando un niño crece en contacto con el arte, no solo aprende a pintar. Aprende a confiar en lo que siente, a explorar, a imaginar, a crear sin miedo. Eso cambia la forma en la que vive.

Y no es solo intuición. Loris Malaguzzi, fundador del enfoque pedagógico de Reggio Emilia —considerado por la UNESCO una de las referencias mundiales en educación infantil—, hablaba de los "cien lenguajes del niño": la idea de que cada niño tiene cien formas distintas de pensar, jugar, hablar, escuchar y maravillarse, y que la cultura adulta suele robarle noventa y nueve. Para Malaguzzi, el arte no era un complemento de la educación. Era un lenguaje en sí mismo, tan importante como el lenguaje verbal.

Vea Vecchi, una de las primeras especialistas de educación artística de Reggio Emilia, lo explica así en su libro Arte y creatividad en Reggio Emilia: "Entre las características más originales de la pedagogía de Reggio está la aceptación de la estética como una de las dimensiones importantes de la vida de nuestra especie y, en consecuencia, también de la educación y del aprendizaje". La estética no es decoración. Es una forma de conocer el mundo.

Esa idea me persigue desde que la leí.

Porque significa que el ambiente importa. Lo que el niño ve cuando se despierta, lo que cuelga de las paredes de su cuarto, los colores con los que convive, los símbolos que lo acompañan mientras crece. Todo eso le va enseñando algo, aunque nadie le diga nada.

Y aquí hay algo que me parece urgente decir: en una época en la que los niños están sobreestimulados por pantallas, por contenido infinito, por imágenes diseñadas por algoritmos para captar su atención durante segundos, un cuadro en la pared funciona al revés. No pide nada. No vibra. No grita. Está ahí, callado, esperando que el niño lo mire cuando quiera. Y cuando lo mira, le devuelve algo distinto cada vez.

Por qué El Principito (y por qué empezamos por ahí)

Cuando empezamos a pensar en qué iba a ser I LafiU Kids, lo primero no fue el producto. Fue la pregunta: ¿qué historia queremos sembrar en los cuartos de los niños?

Y la respuesta llegó casi sola: El Principito.

El libro de Antoine de Saint-Exupéry, publicado en 1943, no se quedó en su época. Es la novela escrita en francés más leída y traducida de la historia, con más de 140 millones de ejemplares vendidos en el mundo y traducciones a más de 250 idiomas y dialectos, incluyendo lenguas indígenas como el toba en Argentina y el aymara en Bolivia. Es una de las pocas obras contemporáneas que se ha traducido al latín. Solo la Biblia la supera en cantidad de traducciones globales.

Pero los datos no son lo que importa. Lo que importa es por qué un libro escrito hace más de ochenta años sigue funcionando. Y la respuesta es que habla de cosas que no envejecen: la amistad, la pérdida, la imaginación, lo invisible que es esencial. "Lo esencial es invisible a los ojos", escribió Saint-Exupéry. Y esa frase sigue cabiéndole a un niño de tres años hoy igual que en 1943.

Cuando un niño crece con la imagen del Principito en la pared, está creciendo con una cosmología completa. Con un asteroide pequeño que es propio. Con una rosa única en el universo. Con un zorro que enseña que domesticar es crear lazos. Con baobabs que crecen en el corazón si no se arrancan a tiempo. Son metáforas que el niño no entiende racionalmente cuando tiene cuatro años, pero que se le instalan en algún lugar, esperando el día en que las necesite.

Por eso nuestros cuadros infantiles del Principito no son una colección decorativa cualquiera. Son una manera de poner esa historia, esa forma de mirar el mundo, a la altura de los ojos del niño todos los días.

Para que esa semilla viva en su cuarto

Tres piezas para empezar

Cada cuadro nace de una pintura original que hice a mano. Las reproducciones son fine art en lienzo premium (canvas de 1000g a 3000g, semibrillante), llegan listas para colgar y vienen con marco blanco de textura suave. Estas tres son nuestro punto de partida favorito si recién estás conociendo la marca:

Cuadro El Principito en el Asteroide B-612

Desde $230.000 COP

Ver pieza →

Set Encuentros del Principito × 3

Desde $580.000 COP

Ver el set →

Cuadro Baobabs — Nuestro Planeta Interior

$810.000 COP

Ver pieza →

Ver toda la colección de cuadros El Principito →

Un cuadro no es decoración. Es un compañero.

Esto suena a frase publicitaria, pero lo digo en serio.

Un cuadro que está colgado en el cuarto de un niño durante toda su infancia no es lo mismo que un cuadro de oficina. El niño lo ve cuando se despierta asustado a las 3 de la mañana. Lo ve cuando está enfermo y no quiere comer. Lo ve cuando está jugando, cuando está dibujando, cuando lo regañan, cuando llega su mejor amigo a la casa por primera vez. Lo ve miles de veces. Sin pensar en él. Y va asociando lo que ese cuadro representa a su vida.

Por eso nos importa tanto qué imagen le ofrecemos.

Hay una diferencia enorme entre poner un sticker de pared comprado por unidades, un póster impreso en papel, o una pieza fine art con marco. No es una diferencia de gusto. Es una diferencia de mensaje. La pieza fine art le está diciendo al niño, sin palabras: esto es importante. Esto se quedó en la pared porque alguien lo eligió. Esto va a estar acá durante años. El sticker le dice lo contrario: esto es desechable, esto es ruido visual, esto está acá hoy y mañana lo cambiamos. Los niños leen esas señales mejor de lo que creemos.

I LafiU nació desde esa visión: la intención de abrir ese espacio a más familias, a más niños, a más historias que apenas están empezando. No como una marca de decoración infantil, sino como una forma de acercar el arte a la vida cotidiana. A los cuartos, a los juegos, a los momentos compartidos. A la felicidad que descubrimos en lo simple.

Cómo se hace cada pieza (porque también importa)

Una pregunta que nos hacen mucho es por qué los cuadros tienen el precio que tienen. Y aunque pueda sonar incómodo hablar de esto en un texto que es más bien íntimo, creo que es importante explicarlo, porque tiene que ver con todo lo demás.

Cada obra empieza como una pintura original mía. Acrílico sobre lienzo. Horas de trabajo, decisiones de color, capas que se montan unas sobre otras. Algunas piezas las hago en mi estudio mientras Santiago pinta al lado mío con sus propios pinceles —de eso hablo en otro artículo sobre el caos creativo de la maternidad—, otras las pinto en silencio temprano en la mañana, antes de que arranque el día.

De ahí, cada original se digitaliza con tecnología de alta resolución que captura los matices del color y la textura del trazo. Las reproducciones se imprimen sobre lienzo fine art semibrillante, en gramajes que van de 1000g a 3000g —es el estándar de la conservación museística para obras infantiles—, con tintas que mantienen el color durante décadas sin amarillearse. La mayoría de los formatos viene enmarcada con marco blanco de textura suave, listos para colgar.

Eso es lo que hay detrás de cada precio. No estamos vendiendo un objeto producido en masa. Estamos haciendo una pieza pensada para que esté en un cuarto durante toda la infancia y siga viéndose bien cuando el niño cumpla 25 y la herede para la habitación de su hijo. Por eso les decimos "fine art": porque se comportan como arte, no como decoración descartable.

La crianza también es un ambiente

Algo que hemos aprendido en estos doce años, hablando con cientos de mamás y papás, es que la crianza no es solo lo que decimos. Es también lo que rodea al niño. Lo que ve. Lo que toca. Lo que se vuelve familiar antes de tener palabras para nombrarlo.

Por eso este blog no es solo de productos. Mi socio Ricardo Díaz y yo escribimos también sobre crianza consciente, sobre cómo se construye la confianza en un niño, sobre la relación con la comida, sobre vivir la vida como un experimento. Son temas que parecen alejados de un cuadro, pero no lo están.

Porque cuando un niño crece rodeado de imágenes que cuentan historias hermosas, que le hablan de amistad, de imaginación, de planetas posibles, lo estamos acompañando incluso cuando no estamos en el cuarto.

Y porque, francamente, no nos interesa vender cuadros a familias que solo quieren llenar una pared. Nos interesa hablar con familias que están pensando en cómo criar bien. Las dos cosas están conectadas. Lo descubrimos por el camino.

Quiénes somos hoy (y a dónde vamos)

Hoy I LafiU Kids es una marca con doce años de respaldo. Más de cuatrocientas familias en Colombia, Estados Unidos, México, España y otros países tienen una pieza nuestra en casa. Tenemos 4.9 estrellas en Trustpilot con 127 reseñas verificadas. Hemos aparecido en La República, Discovery Home & Health, Shark Tank Colombia, BusinessWire y otros medios. La colección personalizada —donde grabamos el nombre y la fecha de nacimiento del bebé en la pieza— se ha convertido en uno de los regalos más pedidos para baby showers en Bogotá, Medellín, Cali y otras ciudades del país.

Pero esos números no son la historia.

La historia es que hoy lo veo en mi hijo Santiago. En cómo se relaciona con el color, con el dibujo, con la posibilidad de hacer algo propio. En cómo el arte no es algo que "toca hacer", sino algo que simplemente está ahí, disponible, como parte natural de su mundo.

Y ahí es donde entiendo hacia dónde vamos. Queremos llegar a miles de niños, a sus familias, a sus espacios más íntimos. Queremos que el arte deje de sentirse lejano y vuelva a ser cotidiano. Que esté en las paredes, sí, pero también en las manos, en el juego, en la forma en que crecen. Que crear no sea algo excepcional, sino algo natural.

Porque eso fue lo que nos cambió a nosotros.

Y eso es lo que queremos seguir sembrando.

"Un cuadro no es decoración. Es un compañero. Por eso nos importa tanto qué imagen le ofrecemos al niño."

¿Te gustaría que esa semilla crezca también en tu casa?

Cada cuadro fine art de I LafiU Kids viene de una pintura original, llega listo para colgar y está pensado para acompañar toda la infancia. Más de 400 familias en Colombia y el mundo ya tienen una pieza nuestra en casa.

Ver colección El Principito

Preguntas frecuentes sobre I LafiU Kids

¿Qué hace diferentes a los cuadros infantiles del Principito de I LafiU Kids?

Cada cuadro nace de una pintura original creada a mano por Sylvia Barrero, no es una imagen sacada de un banco. Las reproducciones son fine art sobre lienzo premium (1000g a 3000g, semibrillante), incluyen marco blanco con textura suave en la mayoría de tamaños y están pensadas para resistir toda la infancia manteniendo color y nitidez. La marca lleva 12 años en el mercado y tiene 4.9 estrellas en Trustpilot.

¿Quiénes están detrás de I LafiU Kids?

Sylvia Barrero, artista plástica y diseñadora industrial de la Universidad de los Andes, fundadora de Artrade Latinoamérica, y Ricardo Díaz, co-fundador y socio. La marca ha sido reconocida en medios como La República, Discovery Home & Health, Shark Tank Colombia y BusinessWire.

¿Sirven los cuadros del Principito como regalo de baby shower o nacimiento?

Sí, son uno de los regalos más pedidos para baby showers, nacimientos, bautizos y primeros cumpleaños. La colección de cuadros personalizados permite incluir el nombre del bebé, su fecha de nacimiento y otros detalles únicos, convirtiendo la pieza en un recuerdo que crece con él.

¿Hacen envíos fuera de Colombia?

Sí. Los envíos en Colombia tardan entre 8 y 10 días hábiles, y los internacionales entre 10 y 15 días hábiles. Cada pieza se empaca con esquineros de protección y caja reforzada para que llegue en perfectas condiciones.

¿Qué tamaños están disponibles para los cuadros del Principito?

Los cuadros infantiles fine art están disponibles en 25×35 cm, 35×50 cm, 50×50 cm (cuadrado) y 50×70 cm. Las pinturas originales en acrílico se pueden pedir en 20×20 cm o 30×30 cm. Todos los tamaños llegan listos para colgar, y la mayoría incluye marco blanco con textura suave (en el formato 50×70 cm la pieza viene en bastidor sin marco exterior).

Fuentes citadas
  1. Saint-Exupéry, A. de. El principito (1943). Datos sobre traducciones, ediciones y ventas: Wikipedia — El principito.
  2. Vecchi, V. (2013). Arte y creatividad en Reggio Emilia: el papel de los talleres en la educación infantil. Ediciones Morata. Sobre los "cien lenguajes" y la dimensión estética en la pedagogía Reggio: Ediciones Morata.
  3. Bandura, A. (1977). Social Learning Theory. Stanford University. Resumen del aprendizaje vicario y modelado: Simply Psychology — Bandura.

 

×